Dragon Ball Kakarot, el nuevo juego de la saga Dragon Ball que salió el pasado viernes 17 de enero, tiene más relación de lo que parece con mi primer libro: Ozaru, en busca de la libertad. Relación que traeremos en el post de hoy.

Dragon Ball Z Kakarot, como contaba en el post del lunes en Pello’s World, era de esos juegos que reservas con tiempo y esperas con ansias su fecha de lanzamiento. Obviamente debido a que es una saga que me ha marcado un montón y es el primer juego en el que reviviremos toda la parte de Dragon Ball Z.  

Pero como del juego en sí ya hablé en mi blog de entretenimiento Pello’s World, hoy me gustaría exponeros la relación que guarda Ozaru, en busca de la libertad con Dragon Ball Z Kakarot, un juegazo, por cierto.

No fueron pocas las vueltas las que di para encontrar un título a mi novela, la verdad es que sabía que sería una ardua tarea y por ello, le quería dedicar el tiempo que fuera necesario. Había muchos conceptos que quería destacar y a la vez, no sabía si podrían caber todos en el título. Fue cuando empecé a buscar relaciones con algo que me representara cuando salió el famoso Ozaru pero, ¿Qué significa realmente?

Por definición, Ozaru es la transformación que sufren los Saiyan (raza a la que pertenece Son Goku de Dragon Ball), que hace que se transformen en un mono gigante y al que se le multiplica la fuerza por diez. Esta transformación viene provocada por la luna llena roja, que al emitir 17 millones de Zenos (energía) se cuelan por los ojos del Saiyan y se convierte en Ozaru, que traducido al japonés sería algo parecido como gran mono. Cuando se transforma en Ozaru y si no está entrenado, pierde la capacidad de razonar, se vuelve agresivo y destructivo. Se puede controlar, pero solo a base de entrenamiento. Obviamente que el protagonista no tiene ese poder de transformarse en mono, pero si relacionamos el concepto con nuestra vida cotidiana, donde solemos hacer huidas adelante ante situaciones que no nos gustan, tienen más relación de la que pueda parecer.

Ozaru, no es más que eso, una metáfora de lo que es la vida del protagonista. Él busca, en su traslado a Solanell, conseguir esa transformación y poder conseguir la libertad de su familia, alejados de una realidad que fomenta la confrontación de grupos y de todo aquel que piensa diferente. Eso si, como en la transformación de Ozaru, la contrapartida es clara: debes renunciar a los tuyos.

Es sobre este concepto que pivota toda la novela, intentando encontrar el equilibrio entre huir del conflicto y tener que renunciar a lo que realmente eres. ¿Es mejor vivir en la montaña, renunciando a toda tu familia y al pueblo que te vio nacer para poder vivir en paz? ¿Vale la pena convertirse en mono y trasladar a tu familia a vivir a la montaña para no formar parte de esa sociedad que detestas? ¿O es más sensato volver a tu estado natural y afrontar la realidad que te rodea?

Y hasta aquí la reflexión que acompaña a mi primer libro: Ozaru, en busca de la libertad y que tan ligado está con uno de los juegos de este 2020. El juego lo estoy disfrutando un montón y espero que, más pronto que tarde, podáis disfrutar de mi libro y podamos poner en común todas las reflexiones que en él se encuentran.

Un comentario sobre “Dragon Ball Kakarot y su relación con Ozaru, en busca de la libertad

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