Coronavirus, es sin duda la palabra que está en boca de todos en este inicio de 2020. ¿Pero hasta qué punto el alarmismo tiene sentido o solo aporta ruido al tema?

Coronavirus arriba, coronavirus abajo, que si se suspende un partido o si debemos llevar mascarilla hasta que todo se relaje. Desde diciembre del 2019 se ha empezado a escuchar el nombre de dicho virus y en los tiempos que corren, algunas informaciones se contradicen entre ellas. Yo no me voy a poner técnico, no me voy a poner a describir sus síntomas, la manera correcta de actuar ni nada por el estilo. No soy estudioso del tema y aunque podría ponerme a buscar información para traérosla aquí, no creo que sea el prescriptor correcto ni creo que sea el lugar. Sin embargo, si que dejaré algunas fuentes útiles para el asunto.

En el post de hoy me gustaría destacar algunas actitudes que he ido viendo durante estos días, que no creo que ayuden a solucionar problemas de este estilo, que solo ayudan a crear un alarmismo sin argumentos y que muestra como nos informamos y nos comunicamos en la actualidad. No es la primera vez que critico este tipo de actitudes, donde empiezan a salir falsos expertos sobre los temas, dando información interesada para crear una opinión o simplemente buscando el click fácil, para que salga el anuncio y cobrar por la impresión. Pasemos entonces a hablar de este tipo de actitudes tan dañinas y tóxicas.

Como siempre, todo empieza por los medios de comunicación, que son quien nos nutren de información veraz y contrastada. Pero muchas veces no es tanto la información dada, sino como se da y lo que se decide destacar. Para muestra el ejemplo que os pongo a continuación:

En el tweet de la Sexta, no se busca informar, se busca dejarte en vilo para que hagas click y entres en la web. Es una lástima, ya que, si entras en la noticia, hay un montón de información útil que no se quiere destacar en el tweet. El doctor Antoni Illa habla de que las mascarillas son para proteger al personal sanitario, solo en caso de ser mascarillas profesionales podría reducir el contagio, las de papel no ofrecen una protección especial y que no hay ninguna indicación de utilizar mascarillas. Sin embargo, de toda esta información no encontramos nada en el tweet. Una técnica que, para otro tipo de noticias, puedo llegar a entender, pero si se busca ser servicio publico en algo tan importante no se está consiguiendo.

Esta histeria en medios de comunicación, informando de cada nuevo positivo y poniendo atención más a los contagiados y fallecidos que el resto de información positiva, se traslada a la población. Si encima es una población que se informa a golpe de tweet y los medios hacen tweets como el que comentábamos, ya la tenemos liada.

Por ejemplo, ayer estaba escuchando al doctor Antoni Illa en RAC1, donde estuvo contestando dudas en referencia al coronavirus de todos los oyentes. Preguntas de los más variopintas, muy empapadas de dicha histeria pero que el doctor tranquilizaba con sus palabras. Mientras el doctor me tranquilizaba con sus conocimientos y recomendaciones, en la oficina tenía a un compañero siguiendo y radiando los nuevos contagios o hasta se hacían apuestas para saber cuando llegaría a Barcelona. Imaginaros la alegría al enterarse que ya había un caso ayer por la tarde en la ciudad condal.

Y con estas actitudes que beben de muchísimas fuentes menos de la sensatez, podemos encontrarnos con las situaciones delirantes que tenemos. Se mira de reojo a la comunidad asiática, cuando son personas que viven en el mismo lugar que tú, cuando no se conoce su nacionalidad, como si fuese algo que dependiera de la raza o hasta se agotan las mascarillas en farmacias cuando no hay ningún experto que lo recomiende.

Y este caso no deja de ser otro ejemplo del tipo de sociedad que estamos formando. Queremos formarnos nuestras historias en la cabeza, buscando las justificaciones a nuestro discurso con noticias que nos interesen para reafirmarlo y la mayoría de las veces obviando a los expertos. Lo mismo ocurrió hace relativamente poco con el caso del avión de Air Canada. Escuché a expertos diciendo que es una maniobra muy común y que se debía vaciar el depósito para minimizar riesgos, pero en los grupos de Whastapp estaba todo el mundo pasando vídeo del directo para ver el aterrizaje. De hecho, en uno de estos grupos, un amigo que es piloto comentaba que hay un manual a seguir paso a paso para estas ocasiones y que no iba a pasar nada, pero todas las teles nos daban imágenes en directo.

Por lo tanto y como resumen de lo que quería destacar en este post: ¡no nos volvamos locos! Que se banalicen noticias sobre la pareja de no sé quién, la nueva foto de no se quien desnudo o la última historia de celos de no se que famoso, creo que dista mucho de la ética periodística, pero puedo llegar a entender que se busque sacar rédito. Que quieras estar atento a todos estos chismorreos, puedo llegar a entenderlo. Pero en el caso de una enfermedad y una posible epidemia, creo que se debe ser más responsable a la hora de crear pánico, tanto los periodistas siendo profesionales como los habitantes, no ayudando a crear ese alarmismo.

Un comentario sobre “Coronavirus ¿estamos exagerando?

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